Proyecto Pedagógico

Cuerpo, movimiento y juego

Desde la escuela tenemos muy presentes los procesos de maduración que tienen lugar en el niño desde que nace hasta los 3 años y somos conscientes de la importancia que tiene el no saltarse etapas si queremos que se complete de una forma adecuada este proceso madurativo.

En esta etapa escolar, los niños poco a poco van conquistando su autonomía personal. Empiezan con la conquista de su equilibrio, pasando por la conquista del espacio y el acceso al lenguaje; para ello, partimos de lo más genuino del niño: de su movimiento.

A través del movimiento y del juego va a descubrir y conocer su propio cuerpo y el mundo que le rodea, experimentando, perfeccionando y viviendo cada fase de su desarrollo de una forma activa.

El cuerpo, el movimiento y el juego, son la vía de expresión del niño. Cuanto más seguro se sienta física y emocionalmente, mejor dispuesto y abierto se encontrará a los futuros aprendizajes.

Pedagogía Pickler

Nos acercamos y ponemos en práctica la Pedagogía Pikler, sobretodo en el primer año y medio de vida (basada en la importancia que tienen los cuidados del niño y la libertad de sus movimientos), porque da respuesta a nuestra manera de ver y entender al niño. Gracias a Emmi Pikler y a toda su labor de investigación, hoy sabemos que el desarrollo motor de los niños se produce de una forma espontánea, mediante su actividad autónoma, en función de su maduración orgánica y nerviosa. Es decir, el niño puede conquistar el andar por sí mismo a través de una amplia gama de posturas intermedias (volteo, rodar, reptar, gatear…) sin la intervención directa del adulto. Y cuando dejamos que el niño “haga” por sí mismo, le estamos dando la oportunidad de que aprenda, aprendiendo… de que conozca la felicidad de conocer su éxito y…

Un niño que crece sabiendo que puede, siempre podrá y un niño que crece siendo respetado, siempre respetará

Práctica Psicomotriz Educativa

Integramos en nuestro hacer diario la Práctica Psicomotriz Educativa de Bernard Aucoutourier, conscientes de la importancia que tiene la expresividad motriz del niño en estos primeros años de vida. Para ello, disponemos de un espacio maravilloso y mágico que es la Sala de Psico, donde desarrollamos esta práctica para las etapas de 1-2 y 2-3, etapas en las que los niños ya caminan por sí mismos y tienen el desarrollo cognitivo y motriz suficiente para disfrutarla en todo su esplendor.

Enfoque Reggio Emilia

Nuestra metodología también está inspirada en el enfoque Reggio Emilia. El niño es el protagonista de su propio aprendizaje. Trabajamos a través de temáticas que van surgiendo desde los propios intereses de los niños. En la pedagogía Reggio Emilia se valora mucho la creatividad y el arte; así, con cada actividad que se realiza, se parte de la libre expresión del niño.

Somos muy conscientes de la importancia que tiene el papel que jugamos como adultos en la escuela. La función de los adultos en nuestra escuela es la de acompañar a los niños en todo este proceso, en su proceso. Nos alejamos del papel de “enseñar” y nos adentramos en el papel de “acompañar” y “facilitar”. Acompañamos a través de la palabra, de la mirada, de cómo les cogemos en nuestros brazos, de cómo les recibimos; cuidamos la relación de afectividad con los niños en los momentos de aseo, de descanso, de comida… esos tres momentos fundamentales que inciden directamente en la dignidad del niño. Al mismo tiempo acompañamos al niño en la exploración, investigación y construcción de sus aprendizajes.

El espacio y los materiales tienen su propio protagonismo, son elementos pensados en la escuela (en este sentido también nos acercamos a pedagogías Montessori, Waldorf…). Disponemos, para los niños un espacio seguro, atractivo, con los materiales a su alcance, que les brinda la posibilidad de explorar, de conocer e investigar, ya que el niño tiene la necesidad de conocer el mundo que le rodea y lo hace a través de objetos que pueda tocar, oler y chupar.