La importancia de los cuidados

La comida

Nuestra escuela cuida mucho de la alimentación de los niños. Tenemos cocina propia y nuestra cocinera elabora cada día los menús de la escuela, desde hace ya 13 cursos escolares. Trabajamos con productos de primera calidad y la comida se prepara con exquisito cuidado para nuestros pequeños. Contemplamos alergias, intolerancias y cuestiones religiosas, teniendo implantado hace ya muchos años un protocolo alimentario de actuación preventivo en los procedimientos.

El momento de la comida forma parte del proyecto pedagógico de la escuela, pues creemos que debe ser un momento de placer y disfrute para el niño ya que los tres primeros años de vida les llevará pasar por un proceso hasta llegar a comer solos. Cada grupo come en su aula con su tutora y con apoyo, en cada aula se crea un ambiente relajado y tranquilo que  permite a cada niño llevar su ritmo, según sus necesidades, sin prisas, sin agobios… las educadoras les acompañan desde el respeto, sin forzar, invitándoles a probar, ajustando las cantidades al apetito de cada niño, pendientes de todo lo que puedan necesitar… Se crea, en definitiva, un ambiente en el que el propio niño marca sus tiempos y comparte un momento social y afectivo, no sólo con su educadora sino con el resto de sus compañeros.

En la etapa 2-3 además se introducen las normas del momento de la comida, propias de nuestra cultura: los niños ayudan en la preparación de la mesa, ponen los platitos, los cubiertos, los vasos… y así, una vez más… aprenden aprendiendo.

El sueño

El sueño y el descanso son vitales en el desarrollo y maduración de los bebés, de ahí que respetemos los ritmos de sueño en función de las necesidades de los niños y se cuide con esmero el ambiente que propicie el descanso.

En la etapa de bebés y también los niños más pequeños de 1 a 2 años,  necesitan la siesta de mañana y después la siesta de tarde (tras la comida). El resto de niños de la escuela echan solo la siesta de la tarde.

Se crea un ambiente tranquilo en el aula, minimizando la luz y también el ruido y con música relajante se propicia el momento del sueño.  Los niños duermen en sus cunitas (si son bebés) o en las camitas de siesta en las etapas de 1-2 y 2-3. Siempre están acompañados por la tutora del aula o por la persona de apoyo.

El tiempo de siesta lo marca la edad del niño y también su propia necesidad. Hay niños que duermen mucho y que necesitan un descanso largo y hay otros niños que con un descanso cortito les es suficiente. Si ocurre esto último, no pasa nada, los niños aprenden también a relajarse y estar tranquilos en su camita respetando el descanso de sus compañeros.

El aseo

El aseo, como el descanso y la alimentación, repercute en la seguridad afectiva que todo niño necesita y debe procurarle sensación de bienestar a la vez que cubrir sus necesidades. El momento del aseo, sea cual sea la edad del niño, es un momento ideal para construir la relación niño-adulto. El adulto y el niño están cara a cara, cuidamos la mirada, el tono de voz, las palabras… les transmitimos seguridad y favorecemos la autonomía, hacemos que se sienta protagonista de este momento. El aseo en los pequeños se va a hacer siempre que el niño lo necesite.

El control de esfínteres es un proceso madurativo complejo y personal, que cada niño conquistará cuando esté preparado neurológica, psicológica y emocionalmente.

Se lleva a cabo como un trabajo en equipo entre la familia y la escuela. Tanto en casa como en el cole, estamos atentos a las señales que cada niño nos manda indicándonos que ya está preparado. Los adultos le acompañamos en este proceso, transmitiéndole seguridad y confianza, lo vivimos con naturalidad, sin enfados ni regañinas, cuando un niño está preparado para el control de esfínteres, éste se desarrolla de una forma natural y rápida en el tiempo; hacerlo antes de tiempo solo nos lleva a la frustración…

En todo el proceso de higiene (lavado de manos, cambio de pañal, control de esfínteres…) dejamos que el niño descubra su propio cuerpo y poco a poco vaya ganando autonomía.