Semana del Libro: La liebre y la zanahoria, de inspiración Waldorf

Semana del Libro: La liebre y la zanahoria, de inspiración Waldorf

Con motivo de la Semana del libro y las distintas actividades que se llevan a cabo en la escuela, Marian, una de nuestras educadoras, ha preparado una actividad con el cuento La liebre y la zanahoria versionado por Tamara Chubarovsky, del libro Cuentos para ver, oír y sentir. Este ha sido el recorrido de su trabajo y que ha puesto en marcha en nuestras aulas, inspirándose en la pedagogía Waldorf.

La liebre y la zanahoria

¿POR QUÉ ESTE CUENTO? Nace con el fin de acercar al grupo una historia rimada en la que los personajes son unos animalitos y distintos vegetales que después podremos manipular.

La protagonista principal es una liebre, que inicia el cuento llevando a otro animalito una zanahoria que le sobra.

Este animalito es representativo de la Pascua y un símbolo de generosidad y bondad en la tradición de algunos países, con lo que, aprovechando las fechas en las que se va  a realizar, intentaremos transmitir valores que se dan en el cuento, siendo conscientes de que a estas edades el valor de compartir es difícil de interiorizar para ellos, pero se puede escenificar sin problemas.

Por otro lado, sus destinatarios ya han tenido contacto con imágenes y animalitos, les atraen y disfrutan con ellos, además también manipularán vegetales diferentes.

Es un cuento escrito y versionado por Tamara Chubarovsky, del libro Cuentos para ver, oír y sentir, que está basado en un cuento popular chino. Lo hemos adaptado manteniendo la rima pero cambiando animalitos, vegetales y el número de repeticiones, acortándolo para que no sea muy extenso, pues si no podrían cansarse y perder la motivación y atención con más facilidad.

¿EN QUÉ CONTEXTO LO AMBIENTAMOS? La escuela sigue una línea activa, manipulativa y orientada al descubrimiento por uno mismo, previamente se ha experimentado con materiales naturales, regando, observando plantas, tocando tierra…con lo que los niños y niñas están familiarizados con estas temáticas, ahora llevaremos al aula distintos vegetales que sean curiosos, de texturas diferentes, con o sin hojas, para que puedan tocar, descubrir, observar y despertarles interés y curiosidad.

Lo hemos dirigido a los niños de 1-2 años, aunque también puede tener cabida en las aulas de 2-3 años.

OBJETIVOS GENERALES

Desarrollar la escucha y la atención.

Sentir curiosidad e interés.

Expresar emociones.

Verbalizar opiniones y participar si lo desean.

Discriminar animalitos y secuencias.

Disfrutar de la actividad.

 

CONTENIDOS

Conceptos de animales y vegetales, saltar, deslizar y volar.

Actitudes de respeto, generosidad, afecto, compartir.

Uso del lenguaje gestual, oral y corporal.

Atención, comprensión y escucha de historias y secuencias.

Colaboración en la actividad.

 

METODOLOGÍA. Buscamos o pretendemos que los niños sean protagonistas de la acción, que participen y expresen sus emociones, y curiosidad.

Para ello tendremos que crear un clima propicio para contar la historia, en un ambiente tranquilo en el que estemos cómodos y relajados.

 

¿CUÁL ES PAPEL DEL ADULTO, LA EDUCADORA?  La historia será contada en un tono de voz neutro, haciendo más hincapié en el estribillo, que puede ir más rápido en función de si la liebre salta, más despacio porque el caracol se desliza, y va más lento y más suave si el pájaro vuela, acompañada de los gestos correspondientes. Con un volumen más bien bajo, dejando tiempo entre las secuencias por  si quieren intervenir, siendo respetuosa, escuchando con interés por si quieren aportar algo.

 

ACTIVIDAD. El cuento se compone de 4 secuencias repetitivas que van rimadas, se inicia con una liebre que encuentra 2 zanahorias y a partir de ahí el animalito comparte una zanahoria con otro animal dejándosela en su casa, y así la hortaliza va rotando de casa en casa y de animal en animal, regresando finalmente  a casa de la liebre de nuevo.

La historia será contada en un teatrillo de mesa, en el que se presenta a los animalitos seleccionados y a los diferentes vegetales que han ido encontrando. Primero se les presenta en el cuento, y al acabar lo haremos individualmente, de forma que los niños y niñas tengan suficiente tiempo para que puedan manipular verdura tras verdura.

Es necesario tener especial cuidado en el caso de que haya niños alérgicos, y contemplar el cambiar aquellos vegetales que sea necesario.

 

RECURSOS.

Personales. Dos educadoras.

Materiales. Mesa, animalitos de los que disponemos en la escuela, decorado preparado a propósito y verduras varias.

Espaciales. El aula del grupo correspondiente, zona específica del aula para contar la historia.

 

TEMPORALIZACIÓN. El tiempo será el necesario para realizar la actividad con calma sin entorpecer otras actividades programadas, ni momentos de rutinas, como aseo, comida u otras circunstancias que puedan surgir.

Tendremos que valorar el número de niños, cómo es el grupo, su momento evolutivo, su grado de autonomía para tener un ambiente preparado y presentar el cuento y la actividad de forma atractiva, sugestiva y que despierte buenas sensaciones, sin prisas.

Aunque lo vamos  a realizar en la Semana del día del libro, se puede realizar en cualquier otra fecha que se considere.

EVALUACIÓN. Lo prioritario es que se disfrute con la actividad y se dé un clima idóneo para que actúen y se expresen.

Nos podremos fijar en sus reacciones, intereses, participación, sensaciones, si se concentran y escuchan. En cuanto veamos cansancio o que el tiempo ha sido el idóneo les iremos anticipando su finalización, invitándoles a recoger si es preciso.

 

Bibliografía 

Cuentos para ver, oír y sentir. Tomo 1. Tamara Chubarovsky.

 

María de los Ángeles Iglesias Hernán.  Abril 2019. Educadora EI CHIQUIKID